La oficina de prensa del presidente turco Recep Tayyip Erdogan cierra sus grupos en WhatsApp tras el cambio de política de privacidad por parte del servicio de mensajería.

A partir del 11 de enero, la oficina cambiará a la aplicación de mensajería encriptada BiP, desarrollada por la empresa turca Turkcell, informó Bloomberg, citando mensajes internos publicados en los grupos de WhatsApp. El ejemplo sigue el Ministerio de la Defensa turco.

La decisión llega en medio de una creciente consternación por el plan de WhatsApp de comenzar a compartir datos personales con su empresa matriz, Facebook. Los usuarios deben aceptar los nuevos términos, que permitirían una publicidad más dirigida, o perderán el acceso a sus cuentas en WhatsApp a partir del 8 de febrero.

Los términos de usuario actualizados han sido recibidos con negativa por el Gobierno turco, que los ha utilizado para promover aplicaciones y servicios de Internet de desarrollo propio.

 

Ali Taha Koc, jefe de la Oficina de Transformación Digital de la presidencia, emitió un comunicado en el que advirtió que las aplicaciones hechas en el extranjero «contienen riesgos significativos para la seguridad de los datos». Instó a los ciudadanos turcos a cambiar a «software local y nacional», alegando que la medida ayudaría a Turquía a salvaguardar sus datos.

«Como dijo el presidente Recep Tayyip Erdogan, ¡vamos a enfrentarnos juntos al fascismo digital!», concluyó.

Por su parte, Turkcell informó que alrededor de un millón de nuevos usuarios se unieron a BiP Messenger en las últimas 24 horas. La aplicación ha sido descargada más de 53 millones de veces desde su lanzamiento en 2013.

Asimismo, los medios de comunicación turcos enumeraron las personas de alto perfil que dejaron de usar WhatsApp. La Agencia Estatal Anadolu informó de que un alto ejecutivo de Baykar, una empresa turca de aviones no tripulados, anunció que abandonaba WhatsApp debido a su nueva política de datos y que empezaría a utilizar BiP.

Erdogan ha advertido anteriormente del «fascismo digital», argumentando que la monopolización del control de los datos significaría un desastre para el mundo. En un discurso de noviembre, dijo que permanecer «humano» en la era digital sería uno de los mayores desafíos en el futuro. Sin embargo, su propio Gobierno ha sido acusado de vigilar las plataformas de medios sociales y los sitios web por opiniones políticas que considera desagradables.

 

Fuente: sputniknews.com