China está a punto de implementar importantes cambios en su sistema de educación y capacitación profesional que en el futuro servirán a la nueva economía más digital y más automatizada. Si Pekín prepara a la gente para esta transición, servirá de modelo para la reestructuración económica en otros países, según el Instituto Global McKinsey.

El país asiático puede atribuirse un tercio de cambios mundiales en las profesiones y las habilidades. En 2030 al menos 220 millones de trabajadores chinos, o el 30% de los empleados, tendrán que cambiar de profesión debido a la digitalización de su economía, señalan los analistas del think tank.

Una revolución en la esfera de capacitación profesional es necesaria para que China siga elevando el nivel de vida y alcance el 70% del PIB medio per cápita en 2050. Para hacer esta revolución, Pekín debe transformar su sistema educativo, incluyendo en esta transformación a todos los adultos que trabajan. De hecho estos planes ya se mencionan en los proyectos del Gobierno chino, recordó Wang Zhimin, director del Instituto de Globalización y Modernización de China en la Universidad de Comercio Exterior y Economía.

 

¿Está lista Pekín para realizar esta ‘revolución’?

Desde el punto de vista de la estrategia estatal el país asiático empezó a prepararse para los nuevos cambios y la modernización de la estructura económica desde 2012, cuando se celebró el XVIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China, recordó el experto.

“En realidad, es un proyecto sistemático que abarcará los detalles más pequeños en áreas diferentes, incluida la educación, cuyo modelo dejará de ser empírico para convertirse en el de investigación e innovación. También hará hincapié en (…) la financiación de las empresas y otras cuestiones. Podemos decir que estamos preparados, tenemos un plan, pero aún no nos hemos centrado en los pormenores”, aseveró Wang Zhimin.

Su punto de vista contrasta con el del investigador del Instituto de Población y Economía Laboral de la Academia de Ciencias Sociales de China, Wang Zhiyong. A su juicio, China aún no está lista para hacer un cambio global en el sistema de educación necesario para formar a sus ciudadanos en las nuevas profesiones. Además, esta transformación suele ocurrir muy rápidamente y nuestra educación no va al mismo ritmo. Sobre todo, el problema relacionado con la recapacitación de los campesinos y los trabajadores de las fábricas requerirá mucho esfuerzo del Estado, agregó.

“Como podemos ver, la escala de empleo en la industria manufacturera ha disminuido en los últimos años. A pesar de la tendencia mundial, nuestro sector secundario todavía necesita aplicar muchos esfuerzos para desarrollarse. Además, un gran número de ciudades y distritos están en proceso de realizar su transición a una economía de servicios. Todo esto puede conducir a que muchas personas pierdan su trabajo en el proceso de esta reestructuración”, advirtió Zhiyong.

¿Quién lo tendrá más difícil para pasar a una economía digital?

En promedio, al menos 87 jornadas laborales serán “automatizadas” en la próxima década, señalaron los expertos de McKinsey. Entre el 22% y el 40% de los empleos de 331 millones de migrantes estarán en riesgo. Al mismo tiempo, al adquirir nuevas habilidades y destrezas los trabajadores liberarán hasta un promedio de 40 jornadas al año.

Quienes realizan trabajo físico, como los que ocupan puestos de bajo nivel en la industria manufacturera, pueden toparse con la necesidad de cambiar de empleo, advirtió Wang Zhiyong.

“En particular, me refiero al trabajo que puede ser implementado por los robots y la inteligencia artificial. Por ejemplo, algunos empleados bancarios fueron reemplazados un día por cajeros automáticos o bancos en línea”, destacó el experto chino.

No obstante, agregó que será imposible sustituir por completo a los trabajadores de nivel bajo y medio porque su número en la industria manufacturera de China es enorme.

El crecimiento del Este adelanta al del Oeste

A finales de diciembre del 2020, un equipo de expertos de la Escuela de Derecho y Diplomacia Fletcher de la Universidad Tufts, junto con la empresa Mastercard, analizaron el nivel de digitalización de las economías mundiales. Su investigación que abarcó a 90 países con diferentes tasas de desarrollo económico, mostró que China ocupó en 2020 el primer lugar en cuanto al ritmo de crecimiento de la digitalización. Además, los países del Este, en su mayoría, se situaron en el top 10 de aquella lista.

 

“En el mundo contemporáneo existe una tendencia relacionada con el crecimiento activo del Este y la desaceleración del Oeste. Los países orientales prestan mucha más atención al desarrollo económico. Los Estados con sistemas similares a los de China tienen ventajas, la mentalidad oriental les permite implementar diversos proyectos de manera más eficiente”.

Al mismo tiempo en Occidente se registran muchos problemas, las discrepancias en la sociedad están al alza, son particularmente obvias en EEUU y Europa. Además, Asia presta ahora mucha atención a la cooperación, mientras que los países occidentales, en su mayor parte, tienden a estar divididos”, resume Wang Zhimin.

 

Fuente: sputniknews.com