El viernes pasado el presidente Alberto Fernández incluyó el proyecto para suspender las elecciones legislativas en la agenda de las sesiones extraordinarias que tendrá el Congreso. Así habilitó a los legisladores a tratar el tema y les hizo un guiño a los mandatarios provinciales, que le habían pedido en dos oportunidades que apoye la suspensión de los comicios.

La primera vez que recibió el pedido fue en diciembre, luego de que todos los gobernadores, menos el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, firmaron el Consenso Fiscal. En esa oportunidad 21 de los 24 mandatarios le plantearon la necesidad de suspender las elecciones primarias con antelación. Fernández les dijo que debía ser por consenso y los avaló para que impulsen un proyecto.

El Presidente les encargó a los gobernadores que junten los votos para poder aprobar la ley, lo que implica una tarea extremadamente compleja.

Hay varios motivos que detallan la complicación del trabajo que deben hacer los legisladores que responden a los mandatarios. El principal es que el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, dijo que no es un tema importante para su gestión la suspensión de las PASO y será muy difícil que los legisladores del oficialismo apoyen la medida.

El primero en proponer la suspensión de las PASO fue el sanjuanino Sergio Uñac. El 2 de noviembre planteó la posición a través de sus redes sociales. “Teniendo en cuenta las Elecciones Legislativas 2021, y respetando los mandatos constitucionales y el recambio de las autoridades elegidas por voto popular, considero oportuno que se evalúe la suspensión de las PASO establecidas por Ley Nº 26.571. Esto significaría menor riesgo sanitario y mayor ahorro económico”, escribió en su momento.

Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y Alicia Kirchner (Santa Cruz) no se expresaron en público sobre el tema y pretenden mantenerse el silencio. Horacio Rodríguez Larreta (Ciudad de Buenos Aires) es el único de los mandatarios que se expresó en contra de la suspensión. Es uno de los puntales de la oposición, que en esta oportunidad se vio dividida por el tema, ya que los gobernadores radicales presionan para dar de baja las primarias.

A los gobernadores les costará tener el número necesario para aprobar la ley. La reforma de una ley electoral necesita de la mitad más uno de los legisladores que integran la Cámara. En la Cámara de Diputados necesitan 129 votos y en el Senado 37 votos. Necesitan una mayoría especial que, por el momento, no tienen.

 

Fuente: infobae.com