El Departamento de Defensa de EE.UU. ha informado que este jueves llevó a cabo un ataque aéreo en el este de Siria contra objetivos de la milicia respaldada por Irán en respuesta a una serie de recientes acciones contra instalaciones estadounidenses en Irak, recoge Reuters.

Bajo la dirección del presidente Biden, las fuerzas militares estadounidenses llevaron a cabo esta noche ataques aéreos en el este de Siria contra la infraestructura utilizada por grupos militantes respaldados por Irán”, declaró el portavoz del Pentágono, John Kirby.

“El presidente Biden actuará para proteger al personal estadounidense y de la coalición. Al mismo tiempo, hemos actuado de una manera deliberada que tiene como objetivo desescalar la situación general tanto en el este de Siria como en Irak”, agregó el vocero.

Según Kirby, los ataques destruyeron “múltiples instalaciones” en un punto de control fronterizo utilizado por varios grupos militantes respaldados por Irán, incluidos Kataib Hezbolá (KH) y Kataib Sayid al Shuhada (KSS). De momento no está claro si el ataque de EE.UU. provocó víctimas o daños materiales.

Poco antes, Reuters, citando a dos funcionarios del país norteamericano, informó sobre el ataque, agregando que fue aprobado por el presidente Joe Biden.

Previamente este lunes, al menos dos misiles impactaron en la Zona Verde de Bagdad, el área más segura de la capital de Irak, en lo que fue el tercer ataque con cohetes en el país en poco más de una semana. Las agresiones tenían como objetivo las zonas en las que se encuentran tropas, diplomáticos o contratistas de EE.UU.

El pasado 15 de febrero, al menos una persona murió y seis resultaron heridas por el impacto de tres proyectiles cerca de una base aérea que alberga tropas estadounidenses junto al Aeropuerto Internacional de Erbil, capital del Kurdistán iraquí.

Según el Pentágono, el bombardeo destruyó varias de las instalaciones que pertenecían a las milicias de Hezbolá y de Sayyid al-Shuhada.

El Pentágono describió la actuación militar como “proporcionada”: “se llevó a cabo junto con medidas diplomáticas, incluyendo una consulta con el resto de la Coalición. La operación manda un mensaje sin ambiguedades: el presidente Joe Biden actuará para proteger al personal estadounidense y de la Coalición”, agrega el comunicado.

Es el primer bombardeo ordenado por Biden, del Partido Demócrata, quien llegó a la Casa Blanca el 20 de enero.

 

Ataque de Estados Unidos deja 22 muertos

El Departamento de Defensa dijo que había llevado a cabo ataques aéreos en un punto de control fronterizo entre Siria e Irak utilizado por esos grupos, destruyendo “múltiples instalaciones”.

“Estos ataques fueron autorizados en respuesta a los recientes ataques contra el personal estadounidense y de la Coalición en Irak, y a las continuas amenazas a ese personal”, dijo el portavoz John Kirby en un comunicado. Kirby dijo que el objetivo eran facciones de la poderosa coalición de paramilitares iraquíes respaldados por Irán de Hashed al-Shaabi, Kataeb Hezbollah y Kataeb Sayyid al-Shuhada.

Los ataques destruyeron tres camiones de municiones que llegaban de Irak en un puesto de fronterizo ilegal al sur de la ciudad siria de Bukamal, según la oenegé Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

“Al menos 22 combatientes de milicias iraquíes proiraníes murieron, todos miembros de Hashed al-Shaabi”, indicó a la AFP el director del OSDH, Rami Abdel Rahman, tras un primer balance de 17 muertos. La televisión estatal siria confirmó este viernes en su canal Telegram que se produjo “una agresión estadounidense” con “ataques aéreos en sectores en la frontera sirio-iraquí”.

Respuesta a cohetes contra sede de coalición contra Estado Islámico

Los bombardeos llegaron después de tres ataques con cohetes contra instalaciones situadas en Irak y que son utilizadas por las fuerzas estadounidenses y de la coalición que luchan contra el grupo Estado Islámico.

Uno de esos ataques, a un complejo militar en Arbil, la capital de la región kurda, el 15 de febrero, mató a un civil y a un contratista extranjero que trabajaba con las fuerzas de la coalición y en él resultaron heridos varios contratistas estadounidenses y un soldado.

Los ataques en Irak llevados a cabo por grupos que se sospecha que operan bajo la dirección de Irán supusieron un desafío para la nueva administración de Biden, en un momento que abre la puerta a reanudar las negociaciones con Teherán sobre su programa nuclear. La administración estadounidense dice que quiere revivir el acuerdo de 2015, del que el ex presidente Donald Trump salió en 2018, y que tiene como objetivo congelar las aspiraciones nucleares de Irán.

Pero Washington también considera a Teherán como una amenaza continua para la seguridad en Oriente Medio y sostiene que no tolerará “actividades malignas” llevadas a cabo por la República Islámica. Estados Unidos sospecha que Irán está buscando una oportunidad para vengar el asesinato por fuerzas norteamericanas del general Qasem Soleimani, un año atrás.

Soleimani, un alto oficial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, fue el enlace clave de Teherán con los grupos y personalidades aliados en Irak, Siria, Líbano y otras partes de la región.  Murió en un ataque con aviones no tripulados estadounidenses justo cuando llegaba a Bagdad para reunirse con los principales funcionarios iraquíes.

El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, dijo el lunes que Estados Unidos “responsabilizaría a Irán por las acciones de sus representantes que atacan a los estadounidenses”, pero que no “arremeterá” y correrá el riesgo de desestabilizar a Irak.

Kirby calificó los ataques del jueves como “proporcionados” y dijo que “se llevaron a cabo junto con medidas diplomáticas”, incluida la consulta con socios estadounidenses de la coalición anti-EI. Pero también dijo que estaba diseñado para reducir la tensión en el este de Siria e Irak.  “La operación envía un mensaje inequívoco: el presidente Biden actuará para proteger al personal estadounidense y de la Coalición”, dijo.

 

Fuentes: france24.com / rt.com / WPRI / dw.com