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Miles de personas procedentes de la región etíope de Tigray han empezado a llegar a la población de Shire, que apenas puede darles sustento. Huyen por la amenaza de violencia a raíz del conflicto armado que comenzó en noviembre de 2020.
La región quedó prácticamente aislada. Durante meses los habitantes de extensas zonas rurales no tuvieron acceso a la ayuda exterior. Ahora, esas personas empiezan a llegar, muchos a pie, a Shire, según informan los trabajadores humanitarios.
Las imágenes del Comité Internacional de Rescate obtenidas por la agencia Associated Press muestran lo duras que son las condiciones de vida.
Unas 5.000 personas llegaron entre el 7 y el 10 de marzo. Además, fueron enviados equipos humanitarios a buscar los que aún estaban de camino, señaló a la agencia Oliver Behn, director general de la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras.
“Llegan en muy malas condiciones… muy agotados, deshidratados, flacos. Se está convirtiendo en una situación desesperada muy, muy rápido”, advirtió Behn.
Algunos de los refugiados aseguran haber sobrevivido comiendo hojas o semillas que habían reservado para sembrar. Otros describieron a los cooperantes cómo se habían escondido en las colinas durante semanas después de que se produjesen los combates.
Shire es una base de operaciones humanitarias que, según los trabajadores, no es capaz de cubrir las crecientes necesidades.
Unas 16.000 personas desplazadas ya ocupan tres campos habilitados en escuelas, incluidos edificios sin terminar con desniveles peligrosos y huecos de ascensor vacíos. En algunas salas duermen entre 40 y 50 personas, quienes solo poseen colchonetas y ropa. En estos campos no hay espacio para los miles de personas que siguen llegando.
Los recién llegados son un recordatorio constante sobre lo dura que puede ser la situación para quienes siguen escondiéndose en la zona de conflicto.

“Nuestros equipos han visto a gente llegando a localidades importantes, (campos para desplazados internos) que están en muy mal estado”, destacó a finales de febrero Dominik Stillhart, director de operaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja.

Algunas poblaciones de Tigray siguen aisladas. Solo en las últimas semanas han empezado a llegar trabajadores de Médicos Sin Fronteras a zonas inaccesibles. Se han saqueado los centros de salud y quedan pocos trabajadores sanitarios, de modo que la gente ha tenido poca o ninguna ayuda con los partos y otras urgencias, o incluso no contaba con la atención más básica, aseveró Behn.

El conflicto armado de Tigray involucra a las fuerzas etíopes y sus aliados que luchan contra las de líderes regionales, que en el pasado controlaron el Gobierno del país, pero se han visto apartados del poder bajo el mandato del primer ministro Abiy Ahmed.

Las comunidades de Tigray no estaban en condiciones de ayudar a sus habitantes porque el conflicto estalló justo antes de la cosecha, y tras meses de plaga de langostas. Los bancos estaban cerrados y se saquearon tiendas. Incluso ahora la ayuda alimentaria, que el Gobierno etíope afirma haber llevado a cuatro millones de personas, no es suficiente.

Estados Unidos estima que cuatro millones de personas, o dos tercios de la población de Tigray, necesitan comida con urgencia. Aunque el acceso a la región crece poco a poco, las preocupaciones también van en aumento.
Fuente: sputniknews.com