Las autoridades de Bangladesh informaron que las llamas destruyeron un campo de refugiados de la comunidad rohingya en el sureste del país, matando hasta ahora a 15 personas. Más de 400 están desaparecidas. Miles de refugiados perdieron lo poco que tenían y se estima que 50.000 personas quedaron desplazadas de nuevo. 

Se trató de un incendio “masivo y devastador” que duró varias horas. La ONU aseguró que el fuego logró extinguirse hasta este martes 23 de marzo en la mañana, dejando sin refugio a miles de personas que vivían en los campamentos.

Tras la emergencia, las autoridades de Bangladesh investigan la causa del incendio, mientras los trabajadores humanitarios y las familias revisan los escombros en busca de más víctimas.

Entre la noche del lunes y la madrugada de este martes, el fuego arrasó el campamento de Balukhali, ubicado cerca de la ciudad de Cox’s Bazar, quemando miles de refugios mientras la gente intentaba salvar sus escasas pertenencias.

Según Mohammad Mohsin, secretario del Ministerio de Gestión y Ayuda en Desastres, cerca de 40.000 tiendas fueron incendiadas. Se necesitaron seis horas para que los bomberos pudieran controlar las llamas. Además, dos hospitales instalados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Gobierno turco también fueron destruidos.

Durante esta trágica noche, el humo se apoderó del lugar, asfixiando a las personas que no lograron escapar. Según la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), miles de albergues quedaron en cenizas, así como centros de salud, puntos de distribución y otras instalaciones.

Más de mil miembros del personal del refugio y voluntarios de la Cruz Roja trabajaron con los bomberos para aplacar las llamas. “He estado en Cox’s Bazar durante tres años y medio y nunca había visto un incendio así”, dijo a Reuters Sanjeev Kafley, jefe de delegación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Bangladesh. 

Atrapados entre el fuego y las cercas de púas

El fuego y el humo no fue lo único que bloqueó a las personas que intentaron huir de las llamas.

“Muchos niños están desaparecidos y algunos no pudieron escapar debido al alambre de púas instalado en los campamentos”, dijo en un comunicado la organización humanitaria Refugees International.

Según testigos citados por Reuters, las cercas de alambre de púas alrededor del campamento dejaron atrapadas a muchas personas, hirieron a algunas y llevaron a las agencias humanitarias internacionales a pedir su remoción.

Fortify Rights, otra organización que trabaja en el terreno, agregó que las vallas habían obstaculizado la distribución de ayuda humanitaria y servicios vitales en los campamentos en días pasados.

Desde 2017, miles de personas de la comunidad rohingya viven en el exilio, tras haber sido desterrados de Myanmar en medio de una ofensiva militar que los obligó a huir al vecino Bangladesh. 

Se calcula que son cerca de 738.000 rohingyas los que llegaron a los campamentos del sureste de Bangladesh tras la campaña de persecución y violencia por parte del Ejército birmano. La ONU calificó esta persecución contra la minoría musulmana de “limpieza étnica” y posible “genocidio”.

Por Andrea Amaya

Fuentes: Reuters / EFE / france24.com