El presidente Alberto Fernández decidió avanzar con un paquete de medidas más duras para intentar enfrentar el avance de la segunda ola de coronavirus. Después de reunirse con el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y la ministra de Salud, Carla Vizzotti, resolvió restringir aún más la circulación, suspender las clases presenciales por dos semanas y prohibir las actividades deportivas, culturales, sociales y recreativas.

Todas las medidas nuevas serán implementadas únicamente en el gran Buenos Aires, el punto geográfico al que más le impactó la segunda ola de coronavirus. Sin embargo, el Presidente les pidió a los intendentes y gobernadores que lo acompañen en “este momento difícil” y les abrió el camino para que se adhieran a las medidas.

Protestas en Olivos y muestras de rechazo en distintos puntos de CABA tras los anuncios de Alberto Fernández

Los “cacerolazos” se oyeron en barrios como Palermo, Recoleta, Villa Urquiza, Caballito, Villa Devoto y Belgrano, entre otros y en zonas del norte del Gran Buenos Aires, como en Olivos, donde decenas de personas se congregaron frente a la residencia presidencial para expresar su rechazo a las nuevas disposiciones.

Allí, los manifestantes cortaron el tránsito en forma parcial mientras batían palmas y cacerolas y protestaban contras las nuevas medidas.

El mandatario anunció nuevas restricciones a la circulación cierre suspensión de actividades, como medidas para contener la segunda ola de contagios de coronavirus en la Argentina. Estarán focalizadas en las zonas más afectadas y regirán por un plazo determinado de 15 días, a partir de las 00:00 de este viernes. Desde el lunes próximo volverán las clases virtuales durante 15 días.

El anuncio del presidente Alberto Fernández sobre restricciones más severas en la circulación, los horarios comerciales y la presencialidad en las escuelas del AMBA generó una fuerte reacción de la oposición. “Decide por los que tienen la vida resuelta contra los que trabajan”, le cuestionó la presidenta del PRO, Patricia Bullrich.

Quienes salieron también a expresar su furia fueron los gastronómicos, quienes a partir del viernes podrán seguir trabajando solamente con delivery en el horario nocturno.

“El sector gastronómico está conformado en un 90% por Pymes. Es una locura adelantar todavía más la hora de cierre de los locales, es un decreto de muerte. Ya perdimos más de 20.000 puestos de trabajo y más de 2.000 establecimientos”, precisó Dante Camaño, titular de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA).

“Si cerramos a las 19, perdemos el 90% de nuestra facturación. Al mediodía vienen apenas el 10% de nuestros clientes”, dijo Agustín Latorre, dueño de los restaurantes Osaka de Palermo y Puerto Madero. 

Cuáles son las medidas

El cierre de todos los comercios y locales gastronómicos a partir de las 19:00 y hasta las 09:00 de la mañana en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y en los distritos con riesgo sanitario alto fue anunciada en la noche de este miércoles por el presidente Alberto Fernández.

Al mismo tiempo, se restringirá la circulación. Entre las 20:00 y las 6:00 sólo podrán movilizarse trabajadores esenciales, tanto en transporte público (para el que esta orden rige durante las 24 horas) como en vehículos privados.

El conflicto que comenzará a verse próximamente en los comercios viene a complementar el que el Gobierno ya tiene con las empresas productoras de alimentos. Esta semana, la Secretaría de Comercio del Interior, acusó a las empresas de lanzar al mercado productos similares a los del precio regulado, para que la gente pueda acceder a ellos una vez que se acaban las unidades disponibles con “Precios Máximos”. Las autoridades también intimaron a las empresas a producir “al máximo de la capacidad”, también amparándose en la legislación de emergencia aprobada al inicio de la pandemia con apoyo de la oposición. Claramente se tratan de proyectos de ley violatorios a la propiedad privada.

Argentina no aprende de la historia del mundo, ni de la propia. El nivel de fracaso y de desabastecimiento, como dijimos, será directamente proporcional a la intensidad con que se realicen estas delirantes políticas de controles de precio y producción.

Fuentes: infobae.com / tn.com.ar / clarin.com / Agarra La Pala / panampost.com