Por medio de una carta enviada la noche del viernes al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Eritrea admitió oficialmente por primera vez que tiene soldados desplegados en la región de Tigray, en Etiopía. La misiva cuenta con la firma de la embajadora eritrea ante la ONU, Sophia Tesfamariam, y compromete la retirada de los soldados de territorio etíope.

“Como la grave amenaza que se cernía ya fue frustrada en gran medida, Eritrea y Etiopía han acordado, al más alto nivel, emprender la retirada de las fuerzas eritreas y la simultánea redistribución del contingente etíope a lo largo de la frontera internacional”, dice la carta, divulgada un día después de que un alto funcionario de la ONU reportara al Consejo de Seguridad que las fuerzas eritreas seguían en Tigray, pese a que ya a comienzos de abril se había anunciado su salida de la región.

A principios de noviembre de 2020, el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, anunció que enviaba al Ejército a Tigray para detener y desarmar a los dirigentes locales del Frente de Liberación del Pueblo del Tigray (TPLF), a cuyas fuerzas Adís Abeba acusa de haber atacado campos militares. En ese despliegue, Etiopía contó con el apoyo de tropas de Eritrea. Tanto Asmara como Adís Abeba negaron estos hechos, detectados sobre el terreno por observadores internacionales. En marzo, Abiy reconoció que había soldados eritreos en Etiopía. Asmara, en cambio, guardó silencio.

Enemigos feroces

Abiy Ahmed proclamó la victoria sobre las fuerzas del Tigray el 28 de noviembre de 2020, pero los combates continuaron y hubo numerosas denuncias de masacres y abusos sexuales perpetrados por fuerzas eritreas. Mark Lowcock, vicesecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, aseguró que esas atrocidades se siguen cometiendo, algo que Asmara niega tajantemente.

Lowcock dijo que “desde el inicio del conflicto, la población civil ha sufrido bombardeos indiscriminados de ciudades, violencia selectiva, asesinatos, ejecuciones en masa y violencia sexual sistemática”. El ministro de Información eritreo indicó este sábado (17.04.2021) en Twitter que el gobierno de su país convocó a dos responsables de la ONU para protestar por estos “informes falaces”.

Eritrea y Etiopía mantuvieron entre 1998 y 2000 una guerra sangrienta, con decenas de miles de muertos. Entonces, el TPLF controlaba el gobierno federal en Adís Abeba. Los dos países se acercaron tras la llegada al poder en 2018 de Abiy Ahmed, galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2019. Pero Eritrea y el TPLF siguen siendo enemigos feroces.

Fuente: dw.com