Kirguistán y Tayikistán acordaron el cese total de las hostilidades en la frontera común, comunicó el jefe del Comité Estatal de Seguridad Nacional de Kirguistán, Kamchibek Tashíev.

“Siguiendo instrucciones de los jefes de nuestros Estados tomamos la decisión sobre un alto el fuego total, así como sobre el repliegue de las tropas”, dijo Tashíev, citado por la agencia estatal Kabar, tras las negociaciones con su homólogo tayiko, Saimumin Yatímov, en la provincia kirguisa de Batken.

Según el responsable de Seguridad Nacional kirguís, al término del encuentro se aprobó “en aras de los intereses de los dos países” un protocolo de cuatro puntos.

Los presidentes de Kirguistán y Tayikistán, Sadir Zhapárov y Emomalí Rajmón, destacaron en una conversación telefónica la importancia de prevenir provocaciones en las zonas fronterizas de los dos países, y acordaron crear una comisión conjunta de monitoreo de todo el equipo bélico desplegado a lo largo de la frontera.

El pasado 28 de abril se produjo un altercado luego de que un grupo de tayikos intentara colocar cámaras de vigilancia en un poste eléctrico. Lo que comenzó como una riña desembocó primero en el lanzamiento de piedras y, al día siguiente, en un intercambio de disparos en el que se fueron involucrando los militares de ambas naciones centroasiáticas.

El 29 de abril, Kirguistán y Tayikistán acordaron un alto el fuego y la retirada de las fuerzas militares de la frontera, pero los ataques continuaron. La noche del 30 de abril se alcanzó un nuevo acuerdo de cese de hostilidades.

El 1 de mayo, una fuente en el Servicio Fronterizo de Kirguistán informó a Sputnik que los militares tayikos abrieron fuego contra la aldea kirguisa de Arka, que se encuentra en el distrito de Leilek, la información que fue desmentida por Tayikistán.

Según los datos oficiales los enfrentamientos causaron la muerte de 34 kirguisos y 8 tayikos, así como dejaron más de 200 heridos de ambos lados.

Por su parte, los medios tayikos informan de 15 compatriotas fallecidos.

Aproximadamente la mitad de la frontera entre Kirguistán y Tayikistán, de 970 kilómetros de extensión, sigue sin delimitarse tras la desintegración de la Unión Soviética, lo que da origen a disputas sobre el uso de terrenos y recursos hídricos, con reyertas periódicas entre los vecinos que quedaron en lados opuestos de la línea divisoria.

Fuente: sputniknews.com