El portavoz del Ministerio de Exteriores del gigante asiático, Wang Wenbin, señaló que la mayor parte de los escombros del Larga Marcha-5B Y2 se quemarán al entrar en la atmósfera, recoge Reuters. 

“[El cohete] fue diseñado para que la mayoría de sus partes se destruyan y se quemen durante la reentrada a la atmósfera. Es muy poco probable que [los escombros] representen algún peligro o causen daños en la Tierra o interfieran con los vuelos”, dijo Wenbin.

El miércoles, el periódico Global Times reportó que es probable que los restos del Larga Marcha-5B Y2 caigan en aguas internacionales.

Previamente, desde la agencia espacial rusa Roscosmos y el Comando Espacial de EE.UU. informaron que están monitoreando el cohete que, según estimaciones, caerá sobre nuestro planeta el 8 o 9 de mayo. “Algunas de las estructuras de la etapa central del cohete dejarán de existir en las densas capas de la atmósfera, pero elementos estructurales individuales no combustibles pueden alcanzar la superficie de la Tierra”, comunicó este martes Roscosmoc.

El jueves, el jefe de la agencia espacial rusa, Dmitri Rogozin, publicó un mapa en el que se ve la zona donde puede caer el cuerpo del cohete chino. De acuerdo con este mapa, toda África, casi toda Australia y Sudamérica, así como buena parte de América del Norte y Eurasia se encuentran en la zona de riesgo.

La Oficina de Residuos Espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha señalado que la zona en que podrían caer los residuos del cohete es muy amplia e incluye cualquier parte de la superficie terrestre entre las latitudes de 41,5 grados norte y 41,5 grados sur. En Europa, esto incluye partes de España, Italia, Portugal, Malta y Grecia. En general, amplias zonas de América del Norte y del Sur, Asia meridional, África y Australia pertenecen a la zona de riesgo. 

La preocupación de Estados Unidos y Europa radica en que esta no es la primera vez que China pierde el control de una nave espacial en su regreso a la Tierra. En abril de 2018, un laboratorio espacial Tiangong-1 se desintegró al reingresar a la atmósfera, dos años después de que dejara de funcionar. Las autoridades chinas negaron que el laboratorio estuviera fuera de control. Otro antecedente para la alarma es lo que ocurrió en mayo de 2020, cuando las piezas de otro cohete chino Long March 5B llovieron sobre Costa de Marfil, dañando varios edificios, aunque no se registraron heridos.

Fuentes: dw.com / rt.com