Para permitir el plebiscito que autorice la Constituyente se modifica la Constitución de Lagos y se asume la Constitución de Pinochet. Se presentó como que la gran mayoría de los chilenos apoyó la Constituyente pero en realidad fue aprobada por menos del 40% de votantes. Se repite en Chile este artificio que ha utilizado el Socialismo del Siglo XXI de construir mayorías absolutas con minorías relativas.

Chile va por el camino de Venezuela, Bolivia o Ecuador para quebrantar el orden constitucional. La izquierda irrumpe para romper la institucionalidad en la región multiplicando los ejes de confrontación exacervando el racismo, el sexismo.

En Las Américas se vive la confrontación de las dictaduras del castrochavismo contra las democracias. Carlos Sánchez Berzaín entrevistado en The Epoch Times.

Fuente: Carlos Sanchez Berzaín