Los casi 200 países participantes en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26 celebrada en Glasgow (Escocia) firmaron este sábado un histórico acuerdo climático que busca «mantener vivo» el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados, informa el servicio de prensa de la ONU.

El documento, denominado Pacto Climático de Glasgow, representa el primer acuerdo firmado en el marco de estas conferencias que pone de manifiesto la necesidad de reducir el uso de carbón y reconoce explícitamente su impacto destructivo como uno de los mayores generadores de los gases de efecto invernadero.

Compromiso climático

En el texto original del documento, los países firmantes se comprometían a «la eliminación de la energía de carbono no estabilizado y de los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles». No obstante, la versión final fue revisada para sustituir ‘eliminación’ por ‘reducción progresiva’ a petición de varias delegaciones, entre ellas, las de China y la India. 

Al mismo tiempo, el acuerdo prevé reducir las emisiones de una manera más urgente y financiar a los países en desarrollo para ayudarlos a adaptarse y mitigar el impacto del cambio climático. 

«Ahora podemos decir con credibilidad que hemos mantenido vivo [el objetivo de] 1,5 grados centígrados. Pero su pulso es débil y solamente sobrevivirá si cumplimos nuestras promesas y traducimos compromisos a acciones rápidas«, afirmó el presidente de la COP26, Alok Sharma, en su discurso final.

«Hora de entrar en el modo de emergencia»

Paralelamente, el secretario general de la ONU, António Guterres subrayó que el texto aprobado representa un «compromiso» y un «paso importante pero insuficiente».

«Nuestro frágil planeta sigue pendiendo de un hilo. Seguimos llamando a la puerta de la catástrofe climática«, afirmó en un comunicado. «Es hora de entrar en el modo de emergencia o nuestra oportunidad de alcanzar el cero neto será en sí misma cero», agregó.

En este contexto, recalcó la necesidad de eliminar el carbón, poner un precio al carbono y proteger a las comunidades vulnerables, unos objetivos que no fueron alcanzados en la COP26.

«Sé que muchos de ustedes están decepcionados», confesó el jefe de la ONU. «El camino del progreso no siempre es una línea recta«, lamentó.

«El resumen: Bla, bla, bla, bla», según Greta Thunberg

Pese a los avances, el Pacto Climático de Glasgow fue recibido con reservas por varios activistas medioambientalistas. «El texto es manso, es débil y el objetivo de 1,5 grados está apenas vivo, pero se ha enviado una señal de que la era del carbón se está acabando. Y eso es lo que importa», tuiteó la directora ejecutiva de Greenpeace, Jennifer Morgan. 

Por su parte, Greta Thunberg criticó a la conferencia por su falta de concreción de acciones reales. «Se acabó la COP26. Aquí tienen el resumen: Bla, bla, bla, bla. Pero el trabajo real continúa fuera de esas salas. Y nunca nos daremos por vencidos, nunca», escribió

Avances

El acuerdo final es bastante progresista y prevé que los países vuelvan a presentar planes reforzados el año que viene.

También, el texto se destaca por nombrar al carbón como causa del problema por primera vez en 30 años de diplomacia de la ONU.

En él hay además una duplicación significativa de los fondos para ayudar a los países pobres a adaptarse a los impactos del cambio climático, así como la perspectiva de un fondo nuevo con US$1 billón al año a partir de 2025, en comparación con el objetivo actual de US$100.000 millones al año.

Los observadores también afirman que existe el «inicio de un avance» en la cuestión clave de las «pérdidas y los daños», el mecanismo firmado en 2013 que establece que los países más ricos deben compensar a los más pobres por los efectos del cambio climático a los que no pueden adaptarse.

Sombras

Pese a estas luces de esperanza, el acuerdo también presenta algunas deficiencias importantes.

Una de ellas son las cláusulas engañosas que permitirán a algunos países evitar la actualización de sus planes de reducción de emisiones en función de las «diferentes circunstancias nacionales».

Existe la preocupación de que algunas de las mayores economías en desarrollo, como India y China, utilicen esta cláusula para evadan la actualización de sus planes el año que viene.

A los países que están en primera línea todavía se les hace demasiado hincapié en la reducción de las emisiones de carbono a expensas de ayudarles a adaptarse a un clima cambiante.

Algunas de las promesas del mundo real que se firmaron aquí iban más allá de una broma.

Corea del Sur fue nombrada como un país que debía abandonar el carbón en la década de 2030, pero el gobierno de Seúl señaló tímidamente una cláusula en el compromiso que decía «en la década de 2030 o tan pronto como sea posible después» para decir que dejarán de quemar carbón en 2049.

En la misma línea, el lanzamiento de una iniciativa mundial para abandonar los motores de gasolina y diésel fue un fracaso debido a que los principales países automovilísticos, como Alemania y Estados Unidos, no se adhirieron.

El objetivo de 1,5 grados

Pero la principal pregunta que surge es si el paquete global acordado en Glasgow evitará que el mundo se caliente más de 1,5 grados, el objetivo declarado de la COP26.

Y aunque esa respuesta no la tenemos todavía, podemos pensar con certeza que el texto ayudará a reavivar el sentido de la colaboración internacional muy dañado en los últimos años por las tendencias nacionalistas en todo el mundo.

En última instancia, este pacto —por defectuoso y tardío que sea— mantiene viva la llama de la esperanza de que las temperaturas puedan mantenerse bajo control este siglo, entre 1,8 y 2,4 grados.

Pero, por otro lado, esa es una perspectiva aterradora en un mundo que ya se ha calentado algo más de la mitad de esa cantidad, con impactos masivos en todo el planeta.

La triste realidad, al igual que la producción récord de carbón en China, es que la atmósfera sólo responde a las emisiones y no a las decisiones tomadas en una conferencia como la COP26.

Fuentes: rt.com / bbc.com