«El mundo está hablando sobre la explosión mientras Turquía no puede»

El 13 de noviembre, Estambul —la ciudad más grande de Turquía— fue sacudida por la noticia de una explosión mortal en Istiklal, la avenida más concurrida de la ciudad. Mientras los detalles de la explosión continúan en investigación, fuentes oficiales dicen que al menos seis personas murieron y 81 resultaron heridas.

Poco después del incidente, la Junta Suprema de Radio y Televisión (RTÜK) —el principal ente censor de Turquía— impuso una prohibición de transmisión a los medios, mientras que la Autoridad de Comunicaciones y Tecnologías de la Información (BTK) disminuyó la velocidad al acceso a las redes sociales. Las autoridades también comenzaron una investigación contra 25 cuentas en redes sociales por publicar contenido presuntamente provocativo que genera miedo y pánico, y que incita al odio y la enemistad. Legisladores turcos ratificaron un nuevo proyecto de ley sobre desinformación en octubre de 2022.

Si bien los periodistas están en la primera línea de quienes son considerados un blanco, las imprecisas definiciones del proyecto de ley podrían incluso permitir que los usuarios de redes sociales tengan que rendir cuentas por cualquier publicación. “Todo usuario de redes sociales será considerado responsable, de acuerdo con las premisas de esta ley, de cualquier publicación o tuit”, explicó Emre Ilkan Saklica, director editorial de la plataforma verificadora de información Teyit.org en entrevista con DW Turkish.

Atención a todos los medios: Con la decisión del Décimo Tribunal Penal de Paz de Estambul, con fecha 13 de noviembre de 2022 y número 2022/6707, se impuso una prohibición de transmisión sobre la explosión en Estambul.
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Una prohibición general ha sido dictada en relación a la explosión en Estambul esta tarde por el Décimo Juzgado de Paz de lo Penal de Estambul.

El Observatorio Abierto de Interferencias en la Red (OONI) confirmó la limitación al acceso a internet:

 Hoy, luego de la explosión en Estambul, algunos proveedores de servicios de internet en Turquía comenzaron a bloquear Twitter, Instagram, Facebook y YouTube.

Información OONI.

La plataforma de noticias en línea turca Gazete Duvar publicó un artículo bajo el titular: “El mundo está hablando sobre la explosión mientras Turquía no puede”, y acompañó una recopilación de tuits de destacados representantes de la sociedad civil que trataban sobre la lentitud de internet y la prohibición de acceso.

El mundo entero está hablando sobre la bomba que explotó en Turquía ahora mismo, excepto Turquía. Porque tenemos una prohibición de transmisión y una prohibición de acceso. Como si esto no fuese suficiente, se han abierto investigaciones criminales contra quienes han escrito sobre la explosión. Todo el mundo puede escribir sobre Turquía, pero los ciudadanos de la República de Turquía no pueden escribir ni escuchar lo que se está escribiendo.

El político Muharrem Ince tuiteó:

El daño más grande a Turquía. En vez de garantizar la seguridad de las personas, esta mentalidad enferma impone rápidamente una prohibición de transmisión sobre las noticias de la explosión y desacelera internet.

El también político Ali Babacan tuiteó:

Puedo difundir este tuit gracias a una VPN.

Quienes impusieron una prohibición de transmisión, supuestamente para que el público no entre en pánico, están asustando aún más a todos al reprimir a todos los medios.

Oficina presidencial de Turquía, no socaven la libertad de acceso a la información del público, no asusten a la nación.

Mientras muchos usuarios de las redes sociales informaron haber tenido dificultades para acceder a dichas plataformas, otros también expresaron preocupación sobre la posibilidad de que se repitan estas formas de censura en las elecciones del próximo año.

La explosión en Istiklal se convirtió en una oportunidad para la censura en internet. También demuestra que podría haber censura en internet en día de elecciones. Los partidos opositores deben anticiparse a esto y encontrar soluciones para proteger las urnas.

El científico político turco Soner Cagaptay le dijo a The Guardian que la mordaza a los medios y la prohibición sobre las redes sociales solo sería contraproducente. “Creo que es una tendencia problemática ya que la gente quiere acceder a las noticias. Cuando tomas medidas contra la libertad de prensa en un ambiente de noticias de último momento, en el que se le impide a los principales medios informar, la tendencia es que la gente vaya en busca de fuentes alternativas. Siempre existe el riesgo de que se difundan noticias falsas cuando el Gobierno intenta tomar medidas sobre las noticias”, dijo Cagaptay.

De acuerdo con informes locales, la explosión ocurrió a las 16:20 hora local. En una declaración, el presidente ruco Recep Tayyip Erdogan dijo que la explosión “olía a terrorismo”. El vicepresidente Fuat Oktay dijo que estaban evaluando el acto como “acto terrorista”. El ministro de Justicia, Bekir Bozdag, dijo que había dos posibilidades en base a la grabación obtenida de la cámara de circuito cerrado de televisión, en la que se ve a una mujer que llevaba una bolsa y vestía uniforme de combate. “Una opción es que había una bomba montada en esa bolsa y fue detonada, o que alguien la detonó de forma remota”, agregó: “se le considera un acto de terrorismo. La organización terrorista será identificada como resultado de la investigación. No hay información concluyente sobre la escena del crimen más que fragmentos”.

A los turcos no les resultan desconocidas las explosiones mortales y los actos terroristas, estos han sacudido al país desde 2015. En 2016, un terrorista suicida con conexiones al IS mató a cinco personas e hirió a otras 36 en Istiklal. Otro terrorista suicida mató a 13 personas en el distrito Sultanahmet de Estambul ese mismo año. La lista continúa.

En una entrevista con The Guardian, Cagaptay dijo: “Sin saber quién está detrás de este ataque, el hecho de que sea el primer ataque terrorista en seis años trae recuerdos terribles del periodo 2015-2016 cuando cientos murieron en todo Turquía”.

Por Arxu Geybullayeva

Traducción: Ayelén Camarano

Fuente: globalvoices.org