La Policía belga investiga desde hace cuatro meses la trama de corrupción, blanqueo y organización criminal por la que enviados de Qatar presuntamente pagaron sobornos a varios eurodiputados y personal del Parlamento Europeo.

Además, en esta misma sede en Bruselas se han realizado nuevos registros este lunes, mientras se celebraba la sesión plenaria en Estrasburgo (Francia).

En paralelo y junto con Eurojust, agencia encargada de la cooperación judicial, también se llevaron a cabo registros en Italia.

La presidenta de la Eurocámara, Roberta Metsola, afirmó que se siente “orgullosa” del modo en que la institución ha colaborado en la investigación. Esto, al tiempo de expresar además su “rabia, furia y tristeza” por los hechos investigados.

Las autoridades belgas conformaron la sincronización entre sus investigadores y la institución europea.

Esto permitió, por ejemplo, que con la ayuda de los servicios de seguridad parlamentarios se “congelaran” los dispositivos informáticos de varias personas.

Lo anterior, para evitar que hiciera desaparecer información que pudiera ser relevante para la investigación.

“Los enemigos de la democracia para quienes la existencia del Parlamento es una amenaza no se detendrán. Su plan malicioso fracasó, nuestros servicios han trabajado para romper esta red criminal”, resumió Metsola.

Investigación por corrupción y sobornos en Qatar

Metsola, de hecho, tuvo que acompañar a las autoridades belgas durante uno de los registros llevados a cabo en el domicilio de un eurodiputado porque así lo exige la Constitución belga en investigaciones que afectan a diputados nacionales.

En total, las autoridades belgas han realizado una veintena de registros y seis personas fueron interrogadas, de las que cuatro fueron detenidas y el miércoles prestarán declaración ante el Tribunal.

Entre las detenidas, la eurodiputada griega Eva Kaili, una de las catorce vicepresidentas del Parlamento Europeo cuya destitución del cargo se dispone a decidir el pleno en su sesión de Estrasburgo pero a la que Metsola ya ha despojado de sus funciones y responsabilidades de representación.

Los investigadores hallaron cerca de 600.000 euros en efectivo en su domicilio, otros “centenares de miles” de euros en una maleta en un hotel de Bruselas –en posesión del padre de Kaili según varios medios belgas–, y otros 150.000 euros en la vivienda de otro eurodiputado.

Por José Muñoz Miranda

Fuentes: biobiochile.cl