El presidente de Venezuela Nicolás Maduro anunció planes de reformar la policía del país, un anuncio que en la superficie podría parecer un proyecto para un estado policial, pero de llegar a implementarse, seguramente no lograría más que inundar las calles de policías propensos a la corrupción que pueden ser cooptados con facilidad por el crimen organizado.

El 20 diciembre, Maduro anunció que en 2024 Venezuela superaría el doble de su fuerza policial nacional al día de hoy, en el cuerpo de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), lo que aumentará el número de agentes de unos 44.000 a 100.000.

Los nuevos agentes de policía ayudarían a apuntalar el programa bandera del gobierno, basado en el control policial de los territorios, “Cuadrantes de Paz”, comentó Maduro. El mandatario ordenó a la PNB que coordinara con los mandos militares para que esos Cuadrantes de Paz “trabajen en perfecta unión entre la policía cívica, el ejército y la policía”.

Maduro, además, anunció planes de crear una industria nacional dedicada a armar y equipar la PNB, lo que incluye la instalación de una nueva fábrica de armas.

Las reformas policiales, comentó Maduro, eran “pasos en la construcción de un sistema de seguridad pública que fortalezca el papel del Estado —a través de su policía con un concepto humanista— y la articulación con el poder popular”.

Análisis de InSight Crime

A pesar de que Maduro se muestra comprometido con la construcción de un cuerpo de policía humanista, sus planes pueden prender las alarmas por venir de un gobierno autoritario con antecedentes de politización de las instituciones de seguridad y su instrumentalización con miras a la imposición de control social y represión de la oposición política.

La PNB no solo es una fuerza cuyo control está centralizado, sino que además el gobierno ha tratado de infundirle la ideología chavista del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Altos funcionarios del gobierno se han referido anteriormente a la importancia de “ideologizar” la PNB, y los reclutas han denunciado que para unirse al cuerpo deben ser miembros del PSUV, según una investigación realizada por El Nacional.

Además, las unidades de la PNB han sido señaladas continuamente como responsables de abusos contra los derechos humanos con motivación política, lo que incluye ejecuciones extrajudiciales, detención y tortura. Según un informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de Hechos de la ONU, publicado en 2020, los abusos cometidos por la PNB hacían parte de un “ataque sistemático y generalizado contra la población civil, con conocimiento del ataque, conforme a o en beneficio de una política de Estado”.

Sin embargo, si la intención de Maduro es usar el aparato de seguridad para mantener el poder, o simplemente mejorar la seguridad ciudadana, bien puede ser irrelevante considerando que el gobierno no tiene los recursos ni la capacidad de implementar de manera efectiva ni de mantener dicha fuerza.

Entre una crisis económica y una élite cleptocrática, el gobierno carece de los recursos para capacitar, equipar y pagar las fuerzas que tiene actualmente. Agentes de la PNB, en declaraciones anónimas a Versión Final a finales de 2022, describieron que lejos de reforzarse la PNB pierde más personal cada día, pues los agentes, cansados de vivir con salarios de hambre y de pagar de su bolsillo materiales básicos, como uniformes y gasolina para las patrullas, abandonan la institución.

Quienes se quedan por lo general se ven obligados a buscar fuentes de ingresos alternativas, muchas veces ilícitas. Existe copiosa evidencia de participación de agentes de la PNB en esquemas de corrupción, abuso de su posición para perpetrar delitos, como roboextorsión y secuestro.

Muchos terminan al servicio del crimen organizado, brindando protección e inteligencia, vendiendo armas e incluso trabajando directamente para actores criminales, desde bandas hasta redes de narcotráfico.

En vista de lo anterior, el desenlace más probable de los planes de duplicar la fuerza policial será un enorme aumento de agentes de policía mal entrenados y poco equipados, cuyas principales opciones de ingreso decente los llevan a la corrupción o a la colusión con el crimen organizado.

Fuente: insightcrime.org