En los bosques templados más australes del planeta, las altas temperaturas y el déficit de lluvias producto de la crisis climática ha alterado los ciclos de vida de ciertos insectos y algunas especies están ocupando lugares donde antes no podían vivir. Ciertos humedales se han secado, témpanos de hielo han desaparecido y poblaciones de diferentes animales han disminuido drásticamente. Por primera vez en la historia, el Estado de Chile declaró en enero de este año a la región de Magallanes y la Antártica chilena como zona de emergencia agrícola debido a la sequía. Un grupo de científicos del Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural (CHIC), liderados por el geofísico Matías Troncoso, están instalando estaciones meteorológicas en diferentes lugares de la reserva de la biósfera Cabo de Hornos.

El objetivo es proveer a los científicos de más información para poder entender con mayor precisión los impactos que está provocando la crisis climática global y prever la magnitud de los cambios que vendrán a futuro. Con esa información, explica Troncoso, “podremos tener medidas paliativas para adaptarnos y sobrevivir”. 

Esta expedición científica cuenta el viaje a la Isla Cabo de Hornos, la más austral del archipiélago del mismo nombre. Para llegar, los científicos tardaron siete días entre navegación y caminatas cargados con pesados equipos. Enfrentaron vientos de más de 100 kilómetros por hora y una humedad constante que los mantuvo mojados durante todo el tiempo. “La experiencia fue extrema, pero valió la pena”, dice Troncoso.

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Por Michelle Carrere

Fuente: mongabay.com

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